Page 892 - Anatema - Neal Stephenson
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—Tras el panel hay una cavidad que contiene una llave


          con mango en «T» —anunció—. Pero antes de tocarla voy

          a quitar los otros tres paneles.

            —¿Por qué? —preguntó alguien.


            «El típico avoto argumentativo», pensé yo.

            Poniéndose  a  trabajar  con  otro  panel,  Cord  respondió

          pacientemente:


            —Como  cuando  cambias  la  rueda  del  mobe,  vas

          apretando las tuercas por turnos para equilibrar la tensión.

            —¿Qué  pasa  si  hay  una  diferencia  de  presión?  —


          preguntó Orolo.

            —Otra buena razón para ir con calma —dijo Cord—. No


          queremos a nadie aplastado por una puerta voladora. De

          hecho… —Miró a la multitud de avotos que había debajo.

            Yul lo comprendió. Hizo bocina y aulló:


            —¡Echaos  atrás!  Apartaos  todos  de  la  escotilla.  A  cien

          pies. ¡Moveos! —La voz era estremecedoramente potente,


          llena  de  autoridad.  La  gente  se  echó  atrás  y  abrió  un

          pasillo hasta el transbor de Gnel.

            Mientras  Cord  se  ocupaba  de  los  paneles  se  acercaron


          más aeronaves, de dos o tres tipos diferentes. Podíamos

          oírlas aterrizar al otro lado de los muros. Alguien gritó que

          los soldados salían en la carretera que llevaba a la tienda


          de recuerdos.

            Se me ocurrió una idea.

            —Sammann —pregunté—, ¿estás enviando todo esto al


          Reticulum?



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