Page 897 - Anatema - Neal Stephenson
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holgado azul claro, con la parte posterior manchada de lo


          que  era  sin  duda  sangre.  Sur  Maltha  rasgó  la  prenda  y

          examinó el cuerpo con un estetoscopio.

            —Teniendo  en  cuenta  que  no  puedo  estar  segura  de


          dónde está el corazón, no oigo pulso. Sólo algunos sonidos

          que identificamos como movimientos gástricos. Dadle la

          vuelta.


            Pusimos a la Geómetra boca abajo. Sur Maltha cortó la

          tela. No sólo estaba manchada de sangre, también estaba

          perforada  por  múltiples  agujeros.  Maltha  usó  un  trapo


          para  limpiar  la  sangre  y  dejó  al  descubierto  una

          constelación  de  agujeros  de  entrada,  que  iban  desde  la


          base  de  la  espalda  al  hombro,  casi  todos  en  el  lado

          izquierdo.  Todos  inhalamos  y  guardamos  silencio.  Sur

          Maltha lo consideró un momento, controlando su propia


          conmoción, y luego adoptó una expresión como si fuese a

          ofrecer una observación clínica.


            Pero Gnel se le adelantó.

            —Disparos de escopeta —diagnosticó—. Gran calibre…

          antipersona.  De  alcance  medio.  —Luego,  aunque  en


          realidad no era necesario, anunció el veredicto—: Algún

          hijo de puta le disparó a esta pobre mujer por la espalda.

          Que Dios tenga piedad de su alma.


            Una  de  las  ayudantes  de  Maltha  tuvo  la  presencia  de

          ánimo  de  encajar  un  termómetro  en  el  orificio  que

          habíamos visto, donde se unían las piernas.







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