Page 894 - Anatema - Neal Stephenson
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había  soportado  bien  a  uno  pero  había  llegado  a  su


          resistencia máxima; nadie más iba a subirse allí mientras

          un  nervioso  Yulassetar  Crade  reclamase  la  mayor  parte

          del  espacio.  Cord  estaba  un  poco  ofendida;  se  negó  a


          apartarse, así que Yul tuvo que ponerse de rodillas y meter

          la cabeza por la puerta a la altura de los muslos de Cord.

          Parecía peligroso, apresurado y la forma menos apropiada


          de  tratar  una  prueba  teorética  inestimable.  En

          circunstancias diferentes, los avotos hubiesen subido en

          tropel por las escaleras y retenido a Yul. No se hubiese


          tocado  nada  hasta  no  haber  sido  medido,  fototipeado,

          examinado  y  analizado.  Pero  las  aeronaves  que  daban


          vueltas y otros efectos sonoros que llegaban del cielo nos

          habían hecho cambiar de esquema mental.

            —¡Yul!  —gritó  Sammann,  y  tan  pronto  como  Yul  se


          volvió  el  Ati  le  lanzó  el  cismex.  Yul  estiró  los  brazos

          instintivamente,  lo  atrapó  en  el  aire  y  lo  metió  en  la


          cápsula. Veía en la oscuridad mejor que los humanos y,

          por  tanto,  también  acabó  usando  la  pantalla  como

          dispositivo para ver sin luz. Así fue como vio las manchas


          oscuras en la ropa de la Geómetra muerta.

            —Está herida —anunció—, ¡está sangrando! —Algunos

          avotos gritaron alarmados creyendo que Yul se refería a


          Cord,  pero  enseguida  quedó  claro  que  se  refería  a  la

          Geómetra de la cápsula.

            —¿¡Afirmas que sigue con vida!? —preguntó Sammann.


            —¡No lo sé! —dijo Yul, volviéndose para mirarnos.



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