Page 250 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 250
las ideas más intrincadas. Los modelos de todas las cosas
creadas debían estar conservados para siempre en sus
mentes eternas, sin necesitar otra cosa que la orden de una
voluntad humana para producirlas con plena realidad.
El mundo había caminado muy deprisa, quemando
etapas, desde que el primer hombre de las cavernas afiló
pacientemente la punta pétrea de su flecha y el filo de sus
cuchillos de pedernal.
—Ahora nuestro problema está en entrar en contacto
con el gran Robot Maestro —explicó Rorden—. No puede
tener ningún conocimiento directo del hombre porque no
existe medio alguno para que nosotros podamos afectar su
conciencia. Si mi información es correcta, en alguna parte
debe haber una máquina intérprete. Se trata de un tipo
especial de robot que puede convertir las instrucciones
humanas en órdenes al alcance de la comprensión del
Robot Maestro. Son máquinas dotadas de inteligencia pura
con muy escasa memoria, es decir, todo lo contrario de
estas otras, que poseen una memoria tremenda y una
inteligencia relativamente pequeña.
Alvin meditó un momento. Después señaló a su propio
robot.
—¿Por qué no lo utilizamos a él? —sugirió—. Los
robots poseen unas mentes muy formalistas. No se negará
a transmitir nuestras instrucciones, aunque dudo de que el
Robot Maestro jamás se haya encontrado en una situación
249

