Page 254 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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11. EL CONSEJO






                Alvin seguía sorprendido pero de pronto reaccionó y

         comenzó  a  entender  lo  que  había  sucedido.  Su  robot  no

         podía  ser  forzado  a  desobedecer  las  órdenes  que  se  le


         dieron  hacía  ya  tanto  tiempo,  pero  podía  hacerse  un

         duplicado  con  todos  sus  conocimientos  pero  con  el

         irrompible e inalterable bloque memorístico cambiado. La

         solución desde luego era magnífica y sólo podía haber sido


         pensada por una inteligencia inconmensurable. La mente

         humana ni siquiera podía figurarse la especie de poderes

         energéticos e inteligentes que hicieron posible esa solución

         y el nacimiento, en pocos instantes, de un duplicado exacto


         de  una  máquina  tan  complicada  como  el  robot  de

         Shalmirane.

                Los  dos  robots  se  movieron  de  manera  uniforme,


         concordada, como si fuesen sólo uno. Alvin dio sus órdenes

         como  había  hecho  en  otras  ocasiones  para  satisfacer  a

         Rorden.  Y  preguntó  de  nuevo  aquello  que  ya  había

         preguntado muchas veces con las más diversas palabras.


                —¿Puedes  decirme  cómo  tu  primer  maestro  llegó  a

         Shalmirane? —fue la pregunta concreta en esta ocasión.

                Rorden  hubiera  deseado  que  su  mente  pudiera

         interceptar las respuestas silenciosas, pero contrariamente


         de  lo  que  le  sucedía  con  sus  máquinas  archivadoras  y




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