Page 251 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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semejante.
Rorden se echó a reír.
—Eso creo yo también, pero puesto que por aquí hay
una máquina especialmente construida para este trabajo,
opino que lo mejor que podemos hacer es valernos de ella.
El intérprete era un aparato relativamente pequeño
construido en forma de herradura en torno a una pantalla
visual que se iluminó cuando se acercaron a ella. De todas
las máquinas que se guardaban en aquella caverna ésa fue
la única que demostró reconocer y reaccionar ante la
presencia del hombre, pero su saludo resultó un poco seco.
En la pantalla aparecieron las siguientes palabras:
EXPONGA SU PROBLEMA
POR FAVOR PIENSE CON LA MAYOR CLARIDAD
Ignorado el insulto implícito en la advertencia, Alvin
comenzó a exponer su historia. Aunque se había
comunicado frecuentemente con robots, mediante la
palabra o el pensamiento, sintió la impresión de que en esa
ocasión se estaba dirigiendo a algo que era más que un
aparato mecánico, más que una máquina. Pese a que se
trataba de una cosa sin vida, poseía una inteligencia que
podía ser mayor que la suya propia. Era un extraño
pensamiento pero no llegó a deprimirlo hasta un punto
desagradable, si bien no pudo evitar el preguntarse de qué
servía la inteligencia si se daba sola, sin estar acompañada
de otras cualidades y características.
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