Page 259 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Resultaba agradable pensar que el Destino le había
favorecido precisamente a él, pero su mente racional sabía
que había otra explicación mejor, más próxima a la verdad.
Cualquier otro hombre podía haber hallado la misma
senda que recorrieron sus pasos e incontables veces, en el
pasado, muchos otros debieron llegar casi tan lejos como él.
Simplemente ocurrió que había tenido más suerte. O, mejor
dicho, fue el primero en tener suerte.
¡El primero en tener suerte!
Las palabras parecían repetirse como un eco burlón en
su mente cuando cruzaron el umbral de la puerta del
despacho de Rorden. Tranquilo, esperándolos, con las
manos cruzadas pacientemente sobre sus rodillas, había un
hombre que vestía una curiosa túnica como Alvin jamás
viera otra con anterioridad, El desconocido miró a Rorden
con una expresión interrogadora y se sintió
instantáneamente conmovido, sorprendido, por la palidez
de su cara. En esos momentos se dio cuenta de quién era el
visitante.
Éste se levantó cuando entraron e hizo una leve
reverencia cortés. Sin una palabra le extendió a Rorden un
pequeño cilindro. Éste lo tomó y rompió el sello que
cerraba el mensaje. La rareza, casi inconcebible en esos
días, de un mensaje escrito hizo el intercambio silencioso
aún más impresionante. Cuando Rorden terminó, devolvió
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