Page 58 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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trataba de sacar una conclusión de las dos conflictivas
series informativas que estaba recibiendo. Sabía, por un
lado, que Peyton estaba en la habitación, pero, por otra
parte, sus ojos le decían que el cuarto estaba vacío.
Comenzó a girar en pequeños círculos hasta que Peyton
tuvo misericordia de ella y descendió desde el elevado
lugar en que se encontraba. De manera inmediata, la
máquina cesó de girar y comenzó a pronunciar su discurso
de bienvenida:
—Soy A‐Cinco —dijo el robot—. Le llevaré al lugar que
desee. Por favor, deme sus órdenes en el vocabulario
estandarizado de los robots.
Peyton se sintió un tanto desengañado. Se trataba de
un robot normal y corriente, sin nada especial, y él había
esperado hallar algo mucho mejor en la ciudad de
Thordarsen. Pero la máquina podía ser muy útil si se la
sabía utilizar adecuadamente.
—Gracias —dijo innecesariamente—. Por favor,
lléveme a las viviendas.
Aun cuando Peyton estaba seguro de que la ciudad
estaba totalmente automatizada, después de lo que había
visto, confiaba en que podía existir algún tipo de vida
humana. Podía haber otras personas que le ayudaran en su
investigación, aunque de todos modos la ausencia de
oposición a su presencia era ya más de lo que había
esperado.
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