Page 30 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Cuando  volviese,  decidí,  quitaría  los  paneles  y


           volvería a poner vidrios, para convertirlo así en un


           lugar de luz Eloi en lugar de tinieblas Morlock.


           Entonces me dirigí a la Máquina del Tiempo.


           La forma inmensa y torcida se encontraba en la parte


           noroeste del taller, donde, ochocientos milenios en el


           futuro,  los  Morlocks  la  habían  arrastrado,  en  su



           empeño por atraparme en el interior del pedestal de


           la Esfinge Blanca. Arrastré la máquina de nuevo a la


           esquina  sudoeste  del  laboratorio,  donde  la  había


           construido. Cuando lo hube logrado, me incliné y en


           la  oscuridad  localicé  los  cuatro  indicadores


           cronométricos que median el paso de la máquina a


           través  del  conjunto  fijo  de  días  de  la  historia;  por



           supuesto, las agujas marcaban todas cero, ya que la


           máquina  había  regresado  a  su  propio  tiempo.


           Además de la fila de indicadores, había dos palancas


           que guiaban a la bestia: una para el futuro y otra para


           el pasado.


           Me adelanté y empujé impulsivamente la palanca del


           futuro. La rechoncha masa de metal y marfil tembló


           como  si  estuviese  viva.  Sonreí.  ¡La  máquina  me


           recordaba que ya no pertenecía a este mundo, a este



           Espacio y Tiempo! Única entre todos los objetos del


           universo,  exceptuando  aquellos  que  había  llevado


           conmigo, esa máquina era ocho días más vieja que su


           mundo: había pasado una semana en la era de los


                                                                                                               30
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