Page 63 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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tenían las vidas de los hombres? Ya era bastante
soportar la idea de que todos nuestros logros serían
reducidos a la insignificancia por la erosión del
tiempo —¡y yo, de todos los hombres, era el que
mejor lo sabía!—, pero al menos uno siempre había
tenido la sensación de que sus monumentos, y las
cosas que amaba, habían sido una vez. Pero si la
historia era capaz de un borrón tan completo, ¿qué
valor tenía cualquier actividad humana?
Reflexionando así sentí como si la solidez de mi
pensamiento y la firmeza de mi comprensión del
mundo se derritiesen. Miré fijamente la llama de la
vela, en busca del esquema de una nueva
comprensión.
No todo estaba perdido, decidí; mis temores se
apaciguaban, y mi mente permanecía fuerte y
decidida. Exploraría ese mundo extraño y tomaría
todas las fotos posibles con la Kodak, y luego
regresaría a 1891. Allí, mejores filósofos que yo
podrían lidiar con el problema de dos futuros que se
excluían el uno al otro.
Fui hacia la Máquina del Tiempo, desenrosqué las
palancas que me conducían en el tiempo y las guardé
seguras en el bolsillo. Luego busqué hasta encontrar
el atizador, todavía fijo en el sitio de la máquina
donde lo dejé.
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