Page 112 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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paredes y el techo, hasta estar listo para trabajar.
Podría conjurar la mesa de la cena, con su
ambiente de papel pintado y chimenea; ¡y quizá
podría fabricarse la mesa ya repleta de comida!
Todas la profesiones de constructores, plomeros,
carpinteros y demás desaparecerían en un
santiamén. El inquilino —el dueño de esa
habitación inteligente— sólo necesitaría un
limpiador peripatético (¡aunque quizá la
habitación también podría encargarse de eso!), y
algún añadido adicional a la memoria mecánica de
la habitación para mantenerse al día de las últimas
modas...
Y así se desbocó, fuera de mi control, mi fecunda
imaginación.
Pronto empecé a sentirme fatigado. Nebogipfel me
llevó a un espacio libre —aunque había a mi
alrededor Morlocks en la lejanía— y golpeó con el
pie en el Suelo. Emergió algo así como un refugio;
tenía unos cuatro pies de alto, no más que un
techo sobre cuatro pilares gruesos: como una mesa
quizá. Bajo la mesa aparecieron mantas y comida.
Me metí en la choza agradecido —era el primer
lugar cerrado desde mi llegada a la Esfera— y
reconocí la consideración de Nebogipfel al
proveérmela. Comí la sustancia verde con agua, y
me quité las gafas. Quedé inmerso en la oscuridad
sin fin del mundo de los Morlocks, y pude dormir
con la cabeza sobre la chaqueta enrollada.
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