Page 110 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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imágenes corrían por el vidrio. En algunos lugares
aquellas máquinas extraordinarias eran más
desarrolladas y pude ver modelos complejos —
aunque no sabía lo que representaban— aparecer
en medio del aire. Bajo las órdenes de un Morlock,
un modelo podía rotar, o abrirse, mostrando su
interior, o deshacerse en un conjunto de cubos
flotantes de colores.
Todas esas actividades, como pueden suponer,
transcurrían bajo el flujo constante de la lengua
líquida y gutural de los Morlocks.
Atravesamos un lugar en el que surgía del Suelo
una partición nueva. Se elevó ya completa y
acabada como algo que surgiese de un baño de
mercurio; cuando el crecimiento hubo terminado
se había convertido en una losa de unos cuatro
pies de alto con tres de las omnipresentes ventanas
azules. Cuando me incliné para mirar a través del
Suelo transparente, no pude ver nada bajo la
superficie: ninguna caja o mecanismo elevador.
Parecía como si hubiese surgido de la nada.
—¿De dónde ha salido? —le pregunté a
Nebogipfel.
Lo pensó un poco, buscando evidentemente las
palabras.
—La Esfera tiene una Memoria. Tiene máquinas
que le permiten almacenar esa Memoria. Y la
forma de los bloques de datos —se refería a las
divisiones— se guarda en la Memoria de la Esfera,
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