Page 27 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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pintado de blanco, y una vez tuvo una vista
decente al río; pero hacía ya tiempo que había
cubierto las ventanas, para asegurarme una luz
constante y para protegerme de la curiosidad de
mis vecinos. Los diversos aparatos y herramientas
se entreveían en la oscuridad, y ahora me
recordaban las enormes máquinas que había
vislumbrado en las cavernas de los Morlocks. ¡Me
pregunté si yo mismo no tendría algo de Morlock!
Cuando volviese, decidí, quitaría los paneles y
volvería a poner vidrios, para convertirlo así en un
lugar de luz Eloi en lugar de tinieblas Morlock.
Entonces me dirigí a la Máquina del Tiempo.
La forma inmensa y torcida se encontraba en la
parte noroeste del taller, donde, ochocientos
milenios en el futuro, los Morlocks la habían
arrastrado, en su empeño por atraparme en el
interior del pedestal de la Esfinge Blanca. Arrastré
la máquina de nuevo a la esquina sudoeste del
laboratorio, donde la había construido. Cuando lo
hube logrado, me incliné y en la oscuridad localicé
los cuatro indicadores cronométricos que median
el paso de la máquina a través del conjunto fijo de
días de la historia; por supuesto, las agujas
marcaban todas cero, ya que la máquina había
regresado a su propio tiempo. Además de la fila
de indicadores, había dos palancas que guiaban a
la bestia: una para el futuro y otra para el pasado.
Me adelanté y empujé impulsivamente la palanca
del futuro. La rechoncha masa de metal y marfil
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