Page 53 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Estaba volcada, y en la oscuridad no tenía forma


            de saber si había sufrido algún daño.


            Necesitaba  una  luz.  Busqué  las  cerillas  en  el

            bolsillo y no las encontré: ¡como un idiota las había


            colocado todas en la mochila! El pánico se apoderó


            de  mí;  pero  pude  controlarme,  y  temblando  me


            acerqué  a  la  Máquina  del  Tiempo.  La  comprobé

            con el tacto, buscando entre los carriles doblados


            hasta que encontré la mochila, todavía segura bajo


            el asiento. Con impaciencia, la abrí y busqué en su

            interior.  Encontré  dos  cajas  de  cerillas  y  me  las


            puse en los bolsillos; luego saqué una cerilla y la


            encendí .


            ... Había un rostro, justo frente a mí, ni a dos pies,

            brillando en el círculo de luz de la cerilla: vi una


            piel  blanca  y  sin  relieves,  el  pelo  le  colgaba  del


            cráneo,  y  tenía  unos  ojos  grandes  de  color  rojo

            grisáceo.


            La criatura emitió un grito extraño y gutural, y se


            esfumó  en  la  oscuridad  más  allá  del  brillo  de  la


            luz.

            ¡Era un Morlock!


            La cerilla me quemó los dedos y la solté; busqué


            otra y con el pánico casi tiro mi preciada caja.










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                                         LA NOCHE NEGRA




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