Page 379 - Hijos del dios binario - David B Gil
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entusiasta, dijeron de ella, tenía problemas para
asumir el currículo de la institución, y los niños no
tardaron en olvidarla. Pero Nicholas aún la
recordaba: cómo no hacerlo, si antes de
desaparecer de su vida había deslizado bajo su
puerta aquella pequeña historia, como una nota de
despedida dejada en la noche.
El muchacho abrió el cuadernillo y pasó la
primera hoja. Antes de cualquier palabra, había un
dibujo impreso que parecía hecho a carboncillo. Era
un muchacho negro, al igual que Nicholas, y se
apoyaba con ambas manos en un báculo más alto
que su cabeza. Tenía los pies y los brazos
desnudos, pero sus hombros aparecían envueltos
en un grueso manto que ondeaba majestuoso al
viento, como las alas de un águila a punto de
emprender el vuelo. Pero era la mirada de aquel
niño‐hombre lo que verdaderamente atrapaba la
atención de Nicholas, perdida como la suya propia
más allá del horizonte, intentando vislumbrar las
tierras que yacían donde el desierto dejaba de serlo.
Pasó una hoja más y comenzó a leer:
«Cinco tribus habitaban el páramo conocido
como El Hogar, cinco tribus que habían aprendido
a necesitarse unas a otras, pues los dones de aquel
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