Page 380 - Hijos del dios binario - David B Gil
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lugar eran exiguos y todos sabían que, por sí solos,
jamás sobrevivirían al inclemente ciclo de las
estaciones. De este modo, cada uno había asumido
una tarea imprescindible para la supervivencia del
resto: la tribu de los cazadores proveía de carne a
las otras cuatro, al igual que hacía la tribu de los
sembradores con los frutos de la tierra. La tribu de
los aguadores se encargaba de encontrar el agua y
distribuirla de manera justa entre los cinco pueblos,
y la tribu de los herreros sabía cómo doblegar el
hierro, por lo que era la responsable de fabricar las
herramientas que utilizaban todos. Por último, la
tribu de los tejedores hacía cada año la ropa
necesaria para superar el invierno, cosía los pellejos
que servían para acarrear el agua, curtía las pieles
con que se cubrían durante la gélida noche
desértica y levantaba las tiendas que aquellos
hombres llamaban hogar. Y se dice que muchos
años atrás, en el origen de las cinco tribus, cosió el
manto del Rey.
»Porque había un Rey, uno para las cinco
tribus, elegido cada cincuenta años entre los
habitantes de El Hogar. Cuando el viejo Rey debía
abdicar, cada pueblo elegía un aspirante, el más
apto entre todos ellos para acometer el largo viaje
hasta la montaña.
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