Page 384 - Hijos del dios binario - David B Gil
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comida, y podrás regresar al cabo de un tiempo.
Diremos que te perdiste y tu hermano salió a
buscarte. Puede que algunos no te crean, pero todo
se olvidará al cabo de un tiempo. Al fin y al cabo,
nuestra tribu nunca ha dado un rey, nadie puede
sentirse muy defraudado si sucede lo mismo en
esta ocasión”.
»Relator los miró con ojos tristes y asintió en
silencio, pues sentía la voz quebrada. Entonces se
echó su fardo al hombro y, sin mirar atrás, se
adentró en aquel desierto que lo aguardaba como
una condena a muerte.
»Caminó durante horas sin descanso, hasta que
dejó muy lejos la duna referida por su madre y su
hermano, que se erigía a su espalda como el
pináculo de su vergüenza. Frente a él, el horizonte
ondulante; a su espalda, sus pasos hollando el
desierto; y sobre su cabeza, el cielo cambiante al
que solo él miraba. Pues todos en el desierto
evitaban levantar la vista: no era útil ni sensato, ya
que corrías el riesgo de quedar cegado por el sol, y
hasta el más pequeño de los habitantes de El Hogar
sabía que el sustento se encontraba en el suelo,
oculto bajo nuestros pies, o en la distancia,
recortado contra el trémulo horizonte y presto a
salir huyendo. ¿Por qué levantar entonces la
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