Page 381 - Hijos del dios binario - David B Gil
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»Porque también había una montaña, clavada
en medio de aquel desierto como un monolito
atemporal, tan alta que sus cumbres aparecían
nevadas en la distancia, y tan antigua que se decía
que aquellas nieves habían cuajado con las
primeras aguas que cayeron sobre la tierra.
»El viaje hasta la cumbre era largo y penoso, y
no pocos habían perecido antes incluso de llegar a
la escarpada ladera, ahogados con la boca llena de
arena y los ojos ciegos por el sol. Pero aquella
montaña era hogar de dioses, y el primero que
lograra coronar la cima mostrando así su devoción,
sería investido con el manto del Rey, que reposaría
sobre sus hombros durante otros cincuenta años.
»Había reyes peores y otros mejores, todos lo
sabían, y no pocos en El Hogar recibieron con
alivio el declive del viejo Rey, y rezaban con
discreción a la diosa de la montaña para que el que
se presentara frente a ella en esta ocasión fuera un
hombre más sabio y compasivo. Así que, mientras
aquel reinado expiraba y su último día se ponía
sobre el desierto, cada pueblo preparaba a su
campeón, escogido por el anciano de la tribu, para
la larga travesía.
»El pueblo de los cazadores eligió a su
rastreador más rápido, tanto que, según se decía,
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