Page 385 - Hijos del dios binario - David B Gil
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cabeza, ni siquiera de noche, cuando las estrellas
contaban historias que nadie parecía escuchar?
Pero Relator las escuchaba, contemplaba el cielo
nocturno y encontraba allí todo lo que el desierto
no le daba.
»La tarde cayó y las paredes de arena que lo
rodeaban, blancas como montañas de sal, se
tornaron de un color ocre. Relator escaló una de
aquellas dunas y desde la cima, apoyado en su
báculo, pudo contemplar la montaña de la diosa,
indiferente en la distancia. Luego miró a su
alrededor y creyó ver a otro de los muchachos en
lontananza. Descendía por una colina de arena y
avanzaba infatigable. Se dijo que él no podía ser
menos, así que desató el pellejo de agua que
llevaba a la espalda, dio un breve trago, y siguió
adelante.
»Cuando la noche cubrió el desierto con un mar
de estrellas, sus rodillas se vencieron por fin y se
hincaron en tierra. El muchacho no tenía ni siquiera
fuerzas para comer, así que se cubrió con una
manta y se dejó arrastrar por el sueño.
»Amaneció con la boca seca y los músculos
contraídos por el frío. Buscó ansioso el pellejo de
agua y bebió más de lo prudente. Cuando se sintió
saciado, comió algunas frutas deshidratadas y
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