Page 414 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 414
aldabonazo estremeció la puerta de forma
terrorífica. ¡Corre!, le gritó esa misma voz, pero a
ella se le había olvidado cómo se hacía tal cosa. El
cuarto impacto casi desencajó el cierre electrónico,
pero ella solo acertó a apartar el rostro, el acto
reflejo de alguien que ve cómo se le viene encima
una tromba de agua. No era capaz de reaccionar.
Entonces le vino a la memoria algo que había leído
años atrás: cuando la mente se bloquea, se debe
contar mentalmente tan rápido como se pueda.
Recordaba que en su momento le pareció algo
estúpido, pero no tenía otro asidero al que
aferrarse.
«Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete —otra
detonación sorda, y la cerradura parecía a punto de
saltar—, ocho, nueve, diez, once, doce, trece,
catorce —el trueno metálico volvió a restallar,
¿cuántos envites podía soportar una puerta como
aquella?—, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho
—y sus piernas comenzaron a responderle—,
diecinueve, veinte, veintiuno —atronó otro golpe,
sus vísceras se contrajeron, pero poco a poco
comenzó a apartarse—, veintidós, veintitrés,
veinticuatro —no tenía adónde huir, se había
acorralado ella misma—, veinticinco, veintiséis,
veintisiete —sin salida, solo podía esconderse—,
414

