Page 79 - Hijos del dios binario - David B Gil
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poner el pie y hay una larga caída.


                  Daniel  desbloqueó  la  puerta.  Bajó  a  la  pista


           seguido  de  Solomon  Denga,  que  ya  se  subía  la


           cremallera  del  abrigo  en  previsión  del  frío  que



           hacía en el exterior.


                  —No  se  preocupe  por  su  equipaje,  vendrán  a


           buscarlo. Vayamos a la casa.


                  Mientras  se  ponían  en  marcha,  Daniel  miró


           hacia  atrás  y  vio  cómo  Clarice  conectaba  la


           aeronave al depósito de combustible ubicado bajo


           la  plataforma  de  aterrizaje.  La  mujer,  siempre



           oculta  tras  sus  gafas  de  sol,  no  pasó  por  alto  su


           mirada  y  le  dedicó  una  sonrisa  que  le  costó


           descifrar.  Quizás  una  disculpa  por  haberlo


           engañado  en  Nueva  Delhi.  La  manera  en  que


           aquella  mujer  lo  había  manipulado,  y  su  jefe  a


           través de ella, le hizo pensar que quizás comenzaba


           a resultar más previsible de lo que quería creer.


                  Se subió el cuello de la chaqueta y se dispuso a


           seguir los pasos de Denga. El viento que soplaba a



           esa altura helaba la piel y se metía bajo la ropa; aun


           así, Daniel inspiró hondo, saboreando la sal marina


           y  el  aroma  a  brezo  prendido  en  la  atmósfera.


           Probablemente fuera el aire más limpio que había


           respirado  en  su  vida,  y  hasta  cierto  punto  pudo


           comprender  las  razones  del  hombre  que  buscaba




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