Page 80 - Hijos del dios binario - David B Gil
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aquel retiro.


                  Llegó  a  la  puerta  que  conectaba  el  helipuerto


           con  el  recibidor  de  la  tercera  planta,  donde  le


           aguardaba  su  compañero  de  viaje.  Fue  un  alivio



           dejarse  envolver  por  la  atmósfera  caldeada  del


           interior de la vivienda.


                  —Deme  su  abrigo,  lo  llevaremos  a  su


           habitación  con  el  resto  del  equipaje  —le  indicó


           Denga,  tomando  su  chaqueta—.  Suba  por  allí,  el


           señor Inamura le espera en su despacho.


                  Daniel asintió y cruzó el salón en dirección a las



           escaleras  que  le  habían  señalado.  El  interior  de


           aquella  planta  parecía  compuesto  de  espacios


           abiertos  y  casi  vacíos,  tan  solo  los  muebles  y  las


           comodidades  precisas,  de  modo  que  todo  el


           protagonismo  recaía  en  el  inmenso  ventanal


           asomado al fiordo. A esa hora, la inminente puesta


           de sol tintaba de colores cobrizos los acantilados y


           la cuenca del valle glaciar.


                  Subió  por  los  escalones  y  recorrió  el  pasillo



           acristalado hasta la única puerta visible. Se hallaba


           entornada.


                  —Inamura‐san —se presentó desde el umbral—


           , soy Daniel Adelbert.


                  Kenzõ  Inamura  le  aguardaba  de  pie,  apoyado


           contra la mesa de su escritorio y con una copa de




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