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este  modo,  las  vivencias  y  experiencias  afectivas  de  los  alumnos  en  las  instituciones  educativas
               pueden influir en su retención en las mismas (Blasco, 2003).


               Objetivos
                      Por  todo  lo  expuesto,  el  equipo  de  la  cátedra  de  Estadística  Inferencial  de  la  carrera  de
               Psicología de la UCSE-DASS decidió llevar a cabo una investigación donde, parte de los objetivos
               incluidos en la misma, fueron indagar sobre las experiencias que los alumnos manifiestan haber
               tenido en su paso por la materia Estadística Inferencial; así como conocer la visión que los mismos
               habían desarrollado de la estadística como objeto de conocimiento a lo largo de su vida persona, así
               como la relación que consideran que podrían tener con la misma. También se pretendió capitalizar
               la comprensión de esta experiencia para generar cambios en la Planificación de la Cátedra y/o en las
               propuestas didácticas.

               Referencias conceptuales
                      No hay que olvidar que las apreciaciones subjetivas que presentan los individuos sobre sus
               vivencias académicas no son ajenas a un conjunto de condiciones sociales y culturales. Por ello, el
               marco de referencia epistemológico que guió la presente investigación fue el marco Crítico, que
               considera que el sentido que los individuos le dan a las cosas viene determinado por mediaciones
               ideológicas (Rigal, 2004). Esta ideología está determinada por los que ostentan el poder económico
               y cultural (Apple, 1986; Rigal, 2004); aunque es acatada de modo acrítico por la inmensa mayoría, ya
               que el estado disciplina a sus ciudadanos, neutralizando las resistencias que pudieran surgir contra
               el poder hegemónico.
                      Apple (1986, 1987) señala que la asimilación de la ideología dominante se produce gracias a
               las actividades y relaciones específicas que se tienen dentro de instituciones tales como la familia, el
               vecindario,  el  trabajo,  etc;  aunque  son  las  instituciones  educativas  los  principales  agentes
               transmisores. Por ello, desde la perspectiva crítica, los centros educativos son vistos como agentes
               de control ideológico que reproducen y mantienen creencias, valores y normas dominantes (Giroux,
               1990; Giroux y Penna, 1990; Giroux, 1992).
                      Según Giroux y Penna (1990) este proceso no está tan determinado por el curriculum formal,
               sino que más bien viene determinado por los supuestos ideológicos que subyacen al currículum, a
               los estilos pedagógicos y al sistema evaluativo; es decir, por el curricumum oculto  (Rigal,  2004;
               Aronowitz,  1973, en Giroux y Penna, 1990), priorizando aquellos conocimientos que reflejen los
               valores y creencias válidos para la cultura dominante (Giroux, 1992, 1990). Phillip Jackson (1975, en
               Giroux y Penna, 1990), señala que las interacciones en el aula van preparando a los alumnos para
               insertarse en una sociedad desigual, aprendiendo a obedecer los deseos del docente que es el que
               ostenta el poder.
                      No obstante, no es necesario que los docentes y alumnos queden subsumidos a este juego
               hegemónico  en  su  relación  en  el  aula, sino  que  la  escuela,  como  sitio  social,  debería  desarrollar
               prácticas pedagógicas contrahegemónicas, tendientes a minimizar el curriculum oculto, y buscando
               que docentes y estudiantes desarrollen prácticas con fines emancipatorios (Giroux y Penna, 1979, en
               Giroux, 1992; Giroux, 1992).
                      Una  pedagogía  acorde  con  esta  perspectiva  debe  ser  una  pedagogía  que  reconozca  la
               diversidad y multiplicidad de identidades sociales, que le asigne un papel activo a los sujetos y que
               se centre en la idea de emancipación del individuo (Rigal. 2004). Y esto solo responde a un enfoque
               neomarxista, que rechaza que los estudiantes sean vistos como sujetos pasivos que soportan una
               función social y como recipientes de conocimiento (Giroux, 1992).
                      Siguiendo a Rigal (2004) nosotros, como docentes, consideramos que debíamos proveernos
               de  metodologías  que  no  se  limiten  a  la  contemplación  de  la  realidad,  sino  que  aborde  su
               transformación. Es por ello que una perspectiva fundamental para realizar este proceso, y que fue en

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