Page 696 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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devuelve y luego ya entregan en soporte papel. Las computadoras se usan desde que
relegaron las máquinas de escribir y hasta en los actos escolares.
Esto facilita la comunicación porque el tiempo se maneja con más facilidad, este año fue
mejor más fluido.
La comunicación institucional, sigue por papel con toda la formalidad, pero se avisa que
estará en el servidor o el link de ingreso. Las comunicaciones se trabajan con redes a través
del coordinador de área. Esta es una alternativa.”
Asesor_EC_Capital
En una de las escuelas, esta incorporación paulatina involucra una instancia intermedia a
través de la planificación por áreas que supone una actividad de carácter conjunta por parte de los
docentes de carácter pedagógico-didáctico. Sin embargo, si se considera la instancia de planificación
que involucra a toda la institución, el PCI no se encuentra aún contemplado en el Proyecto Educativo
Institucional.
La expectativa por la incorporación del PCI parece situarse en la dimensión áulica, antes que
la institucional, vinculada a los procesos de enseñanza de las materias o áreas como espacios
privilegiados del quehacer docente en el nivel medio.
Una de las posibles interpretaciones respecto de lo descrito en ambas respuestas se vincula
a la concepción de currículum como un documento escrito, al que hay que construir o adherir como
es el caso de las respuestas. Al respecto Flavia Terigi (1999) señala que el curriculum así planteado
es entendido como “Un texto que contiene los diferentes aspectos que orientan el proceso de enseñanza
aprendizaje en los distintos niveles de concreción del sistema educativo de acuerdo a la política vigente.
Es decir, fines, enfoques, filosóficos, pedagógicos, contenidos, propuestas metodológicas y formas de
evaluación”.
Esta concepción se encuentra sumamente arraigada en la concepción docente como producto
de un sistema educativo prescriptivo también desde sus orígenes, lo que produce tensiones entre
aquellos que integran la comunidad educativa toda vez que se produce alguna “innovación” en su
cotidianeidad, innovación constitutiva de las características propias de las instituciones escolares y
que les permite a estas poder adecuarse a los cambios históricos y demandas sociales que fueron
surgiendo a lo largo de su historia particular de existencia.
Esto se entiende no sólo a nivel institucional sino también a nivel macro estructural como lo
señala Birgin cuando sostiene que “en el contexto de los cambios sociales que atravesamos, se están
desarrollando nuevos (otros) modos de regulación social que se construyen específicamente en
diferentes espacios y posiciones sociales, atravesados por diversas dinámicas que también están en
fuerte proceso de mutación (del conocimiento, del sistema político, del mercado de trabajo, del género,
etc.). La propia dinámica del sistema educativo se entrecruza con esas otras dinámicas sociales que no
le son ajenas: más aún, que la constituyen, produciendo regulaciones específicas Birgin, (1999). No es
posible entonces comprender lo que sucede al interior de las instituciones educativas, si no es a partir
del reflejo de los movimientos externos a nivel regional en América Latina, que impactan
directamente en su interior definiendo la complejidad de las mismas.
La forma que adoptará el curriculum en tal sentido, parece aún enmarcada en nociones
vinculadas a la tradición, a la rutina, a la zona de seguridad que prevé lo escrito, lo acordado, lo
estipulado como el “deber ser” en el sistema educativo.
Según Inés Dussel la intención de las reformas educativas sucedidas desde la década de los
noventa coloca en el escenario principal de las mismas al “curriculum que jugó un papel central en
este proceso. El cambio del curriculum fue una de las estrategias preferidas por las administraciones
educativas de la región para responder a la situación crítica de los sistemas educativos a comienzos de
los años ’90, caracterizada según algunos estudios por su inequidad e ineficiencia y por la obsolescencia
o banalización de sus contenidos (cf. CEPAL, 1992, entre muchos otros). También lo dijeron documentos
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