Page 698 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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los que tienen iniciativas o no tienen dificultades para incorporar las nuevas tecnologías a las aulas.
De manera similar a la idea ampliamente aceptada de que los jóvenes son quienes tienen una
disposición casi “natural” por su participación y socialización en los nuevos entornos tecnológicos
que se configuran con las TICS, situación que parece trasladarse a las instituciones educativas donde
son los actores participantes activos de este nuevo contexto socio cultural los que se muestran más
inclinados a desarrollar las actividades que promueve el PCI.
Algunas reflexiones
Se puede decir que, se acuerda con Dussel en que “en las últimas décadas, nuevamente la
educación tuvo un lugar destacado en la agenda de transformaciones de los países de la región. Si los
años ochenta fueron considerados alguna vez “la década perdida” para América Latina, los años
noventa, en cambio, fueron productivos en reformas estructurales significativas, que alcanzaron con
mayor o menor profundidad a los sistemas educativos. Los cambios que se sucedieron fueron tanto de
estructura y organización del sistema como de la vida cotidiana escolar”. El impacto de la
incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación al ámbito escolar en este caso,
permitió visualizar la forma en que estas innovaciones se van incorporando o no a la práctica de los
docentes y las instituciones educativas, permite encontrar en la realidad aquellos aspectos que más
se movilizan o movilizaron al momento de la incorporación de las netbooks a la práctica cotidiana en
sus diversos aspectos: en la planificación o cómo cambió la institución desde su incorporación, ya sea
desde la búsqueda de capacitación, el trabajo en equipo, el rol del docente, y de qué manera el
contenido podría abordarse a partir del uso de las netbooks en clase.
De acuerdo con el discurso de los directivos, en Jujuy los niveles de integración de las nuevas
tecnologías son heterogéneas. Los decires dan cuenta de intenciones a hacer que redundan en
procesos de inclusión activos, en los que la participación de directivos y docentes comienzan a dejar
algunas huellas en la planificación institucional. No se puede desconocer las limitaciones
institucionales, tales como la conectividad y el equipamiento tecnológico disponible en casi todas las
instituciones objeto de estudio.
En la palabra de los directivos se observa un reconocimiento de resistencias por parte de los
docentes, y en algunas ocasiones omisión a la respuesta, se puede pensar que las limitaciones
tecnológicas y las resistencias de los docentes obstaculizan, pero no detienen la implementación del
programa a nivel institucional.
Se puede observar una incorporación dispar de acuerdo con las escuelas y las materias, ligado
a cuán comprometido con el programa está el directivo y el docente. Pero parecen haberse
conformado climas institucionales relativamente favorables a la incorporación de las netbooks a la
vida escolar.
Se puede decir que se observan algunos cambios en las instituciones, aulas, sujetos y
comunidades a partir de la implementación del Programa Conectar Igualdad.
Se reconoce así también distintas instancias de participación en la Construcción del PEI,
algunos hablan que se socializa en las jornadas y/o reuniones institucionales, como así también el
trabajo por áreas.
Los propios directivos remarcan las diferencias entre los docentes, pero dentro de estas
características, no se cuenta aquí con los elementos para determinar el origen de tales diferencias
entre los docentes.
También se observa que el PEI, no se articula con los otros Programas y/o proyectos que se
encuentran en la Institución, por ello se podría decir que la presencia del Programa Conectar
Igualdad se presenta como una ruptura en la Institución.
Estas son las primeras conclusiones y aproximaciones que nos permite seguir reflexionando sobre el
avance realizado.
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