Page 66 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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distancias inimaginables, acabar con planetas enteros
desde más allá de su propio sistema y convertir
estrellas en novas desde varios años luz de distancia...,
y, aun así, seguías sin tener una idea muy clara del
porqué estabas luchando.
Horza dedicó un último pensamiento a Balveda y
alargó la mano hasta encontrar la palanca que
controlaba el incómodo bulto de la unidad de
distorsión, pulsó los botones en la secuencia correcta
y vio como las estrellas se retorcían y distorsionaban a
su alrededor. La unidad estaba haciendo que él y su
traje se alejaran lo más deprisa posible de la nave
espacial idirana.
Jugueteó un rato con los controles incrustados en la
muñeca de su traje intentando captar señales de La mano
de Dios 137, pero no había nada, sólo estática. El traje
habló con él en una ocasión: «Cargaunidad
distorsiónsemi agotada». Horza podía vigilar el
funcionamiento de la unidad mediante una de las
pequeñas pantallas que había en el interior de su casco.
Recordó que los idiranos tenían la costumbre de
dirigir una especie de plegaria a su Dios antes de
abandonar el espacio normal. En una ocasión viajaba
con Xoralundra a bordo de una nave que se disponía a
entrar en el hiperespacio, y el Querl insistió en que el
Cambiante también debía unirse a la oración. Horza
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