Page 405 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Bajo la luz de la luna saliente, se veía la plaza cubierta

            totalmente  de  centenares  y  centenares  de  mandriles,

            quietos,  silenciosos,  con  lanzas  y  porras  extendidas


            ante  ellos,  los  hocicos  babeantes  semiabiertos  y  los

            malignos ojos mirándoles fijamente. Apenas tuvieron


            tiempo de observar los cadáveres de Janne de Bergamo

            y del Largo Reed, al pie de los leprosos muros. Con un

            solo y gigantesco aullido, que pareció hacer temblar el


            templo en sus mismos cimientos, la ingente multitud

            de  mandriles,  rezongando  y  gruñendo  en  voz  baja,

            alzando los peludos brazos, se lanzó sobre ellos, y los


            aplastó  bajo  su  masa  maloliente.  Sergio  intentó

            inútilmente levantar el rifle magnético... Una porra de

            piedra chocó con su cabeza; no pudo hacer ni un solo


            disparo.








                                                          IX


                           LA PRINCESA DE LOS MANDRILES





               —Este, por lo menos, está vivo.



               La primera sensación de Sergio fue de frío. Vio unas

            ondas  amarillas  y  rojas  que  corrían  velozmente  por

            una superficie plana... algo como un bulto desdibujado


            que  se  movía  entre  estas  ondas.  Cerró  los  ojos  de

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