Page 403 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
cualquier manera; por las rotas ventanas entraba el
olor a podredumbre de la selva... Al fondo se abrían
varias arcadas completamente oscuras, en una de las
cuales se adivinaba, más que se veía, una escalera
descendente... Y entre dos de estas arcadas, sobre un
grotesco altar hecho con troncos de cocotero, relucía la
triste luz blanca de la Piedra de Luna.
Se detuvieron alrededor del altar, en silencio,
mirando aquel objeto al que tanto les había costado
llegar. Era un cilindro nacarado, de unos veinticinco
centímetros de altura por quince de base. No era
regular sino que aparecía cubierto de estrías
irregulares, así como también de protuberancias
distribuidas sobre su superficie... El dibujo causaba
una impresión hipnótica; una vez que estaban fijos los
ojos en la Piedra de Luna resultaba difícil separarlos de
ella, quién sabe sí por la nacarada y potente
luminosidad fría que exhalaba, o por la combinación
de surcos y protuberancias en su superficie,
curiosamente combinados.
—Ahí la tienes —dijo el Capitán Grotton, con un hilo
de voz—. Cógela, y marchémonos...
Sintiéndose emocionado, Sergio se adelantó y colocó
una de sus manos en la parte superior de la Piedra de
Luna, redondeada como la tapa de una caldera. No
sintió absolutamente nada, salvo que le resultó curiosa
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