Page 407 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            se  hallaban  tumbados  los  cuerpos  de  Amos  Smith  y

            Magnus               Peterson,             con         los        brazos            caídos,

            completamente laxos, a lo largo del cuerpo. Durante


            un minuto, Sergio permaneció horrorizado, mirando

            los  pechos  desnudos,  cubiertos  de  heridas  y


            completamente inmóviles.


               —Esos  acabaron  arriba  —dijo  la  voz  del  Capitán

            Grotton—. Han tenido más suerte que nosotros...


               No  les  habían  dejado  absolutamente  nada;  ni  una

            brizna de ropa, ni el reloj de Sergio, ni los pendientes


            de  María  Viborg  de  cuyas  desgarradas  orejas  aún

            goteaba la sangre... Marta di Jorse volvió a inclinarse

            sobre él... —Bebe un poco más.



               Sergio lo intentó, pero no pudo. Con un movimiento

            del estómago devolvió, entre arcadas que le sacudían

            hasta  el  fondo  de  su  ser,  todo  el  líquido  que  había


            bebido.


               Se  hallaban  en  una  celda  de  paredes  de  piedra,

            cerrada por una gruesa reja de bambú. Al otro lado,


            dos mandriles, uno grande y otro pequeño, con lanzas

            en las manos, les miraban golosamente, bajo la luz de

            varias antorchas empotradas en el muro, y cuya llama


            producía sobre el techo las ondas rojas y amarillas que

            Sergio había visto.


               —ʹstan dʹlgados.



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