Page 412 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 412

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Ella se resistió. Es peor... te hace más daño. Yo me

            dejé hacer... Me daba un espantoso asco, pero ¿sabes?

            el asco no mata... Además, se aburrieron antes de mí...


            Preferían hacerlo con ella, quizá porque se resistía...


               —Es culpa mía. Marta —dijo Sergio—. Si no hubiera

            organizado yo todo esto...


               —No lo digas de nuevo, tonto. Tuya fue sólo la idea...


            vinimos porque quisimos... y si no hubiera sido aquí,

            habría sido en otro lado. ¿Crees que te guardo rencor?

            En todo caso tendría que guardármelo a mí misma...


               —¿Y ellos?



               —No  sé  lo  que  pensarán  ellos;  pero  si  te  quieren

            echar a ti la culpa, harán mal. Además, ¿crees que no

            te lo habrían dicho?



               —...si pudiera matarlos a todos, si pudiera matarlos

            a todos...


               Marta  miraba  al  frente,  hacia  el  mandril  vivo,  que

            aún  seguía  mascando,  golosa  y  repetidamente,  el


            escogido bocado que había cortado a su compañero. La

            mirada  de  Marta  era  fija,  fría,  con  una  profunda  e

            intensa  expresión  de  odio.  Pero  no  el  odio


            incontrolable y sin dirección de María Viborg. El odio

            de  Marta  era  retenido,  frío,  y  calculador.  En  un


            impulso, Sergio se incorporó un poco, trabajosamente,

            y la besó en la sucia mejilla. El rostro de Marta pareció


                                                           412
   407   408   409   410   411   412   413   414   415   416   417