Page 420 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 420
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
La figura estaba sacudida por un incontrolable
temblor, como si padeciera epilepsia. Se puso en pie
bruscamente, alzando al mismo tiempo el velo gris, y
mostrando el rostro de una anciana de incalculable
edad, con la piel cubierta por millones de diminutas
arrugas, el pelo transformado en un ralo estropajo
grisáceo, los ojos cubiertos de manchas blanquecinas,
alucinantes, enloquecidos, hundidos en el fondo de
profundas cuencas legañosas. Bajó, tambaleándose, de
la pirámide de cojines, y se inclinó sobre Sergio,
abriendo una boca desdentada de la que se escapaba
un vaho pestilencial...
—¿Y coches que te llevan a todas partes... policías que
vigilan, licores, pasteles de frutas, tartas, zapatos a la
medida, medias, sillas de piel, y hielo... hielo... hielo...?
—Sí... ¿Quién eres? ¿Qué quieres de nosotros?
—¿Quién soy? ¿Quién soy? —repitió la mujer,
mirándole como si no se hubiera dado cuenta de que
estaba allí—. Soy... no me acuerdo bien... Soy la
Princesa de los Mandriles... eso soy... Me echaron de la
Ciudad... no lo sé... ¡oh, hace tantos, tantos, tantos años!
Era Presidente Carlos II... ¿le conociste?
—Apenas... Lo mataron cuando yo tenía doce años...
—Lo mataron... ¿Lo mataron? ¿Cómo?
—Un silogista puso una bomba...
420

