Page 416 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Mʹy malo —graznó el otro—. Mʹy dʹlgado. No
sʹrve.
—Engʹrdamos... y ñam, ñam. Asado.
‐LOS hʹevos pʹra mí.
—No. Pʹra mí.
De la bóveda, ante ellos, llegó un nuevo susurro, y los
dos mandriles, molestos, pero no asustados, callaron.
La bóveda continuaba hacia adelante, mal iluminada
por escasas antorchas clavadas en los muros. No había
pasajes laterales, sino solamente alguna hornacina en
la que brillaban huesos semicorroídos. En un ángulo,
Sergio pudo ver un esqueleto completo, aún cubierto
en algunas zonas de trozos de apergaminada piel. A
juzgar por las arqueadas tibias, el pronunciado hocico
óseo, y las profundas y retrasadas órbitas, era el de un
mandril.
Había una escalera de resbaladizos peldaños que se
elevaba, despegándose del húmedo corredor, el cual
continuaba hacia perdidas profundidades. La velada
figura subió por ella, siendo iluminada claramente por
una luz más fuerte que surgía de arriba. Los mandriles
empujaron a Sergio por la escalera; cuando tropezó, en
el colmo de la debilidad, con uno de los destrozados
peldaños, le levantaron a golpes. Un nuevo bisbiseo
vino de la parte superior de la escalera. Sergio pudo
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