Page 426 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
que iba a poner fin a su vida. Pero la hoja golpeó, de
plano, una vez, otra, otra más, en el vientre, en la
cabeza, en el torso... Sergio trató de rodar por el suelo,
para escapar a los golpes de la cimbrante hoja, pero no
pudo. Otro golpe, otro, otro más, acompañados de
aullidos insanos... de un babear amarillo de la boca
abierta como la de un carnívoro... Lo último que oyó
fue el nombre de Herder, repetido una y otra vez, entre
gruñidos de perro de presa.
Le pareció que recobraba el sentido, y que le daban
algo a beber, algo pastoso, que exhalaba un penetrante
aroma dulzón. Tragó, sin saber lo que hacía, y volvió a
caer hacia atrás. Entre una densa niebla, le pareció oír
palabras y frases lejanas... «¿Quién eres?» No sabía si
contestaba o no; un rastro de conciencia, casi perdido
en la masa de dolores que era su cuerpo, quiso articular
alguna palabra, pero nunca supo si lo había hecho así
o no. «¿Cómo te llamas?» Una nube roja pasaba de un
lado a otro, acompañada de un brillo nacarado, como
el de la Piedra de Luna. «¿Para qué la quería?» El
confuso griterío y los cánticos roncos aumentaron de
volumen, acompañados del alcohólico aroma del arak.
«¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?» Un nuevo chorro de
líquido caliente cayó en su garganta, y algo frío se
deslizó entre sus atadas manos y su pecho. «¿Cuál es
tu nombre? ¡Dime la verdad!» Algo goteaba a lo lejos,
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