Page 427 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
acompañado de broncos cánticos funerarios... la figura
de Bileto, vaporosa, enhiesta sobre su caballo blanco,
entre músicas repugnantes, estaba a punto de entrar en
el círculo sagrado... «¿Cómo lo hizo?»... Airunesia
estaba a su lado, con los carbunclos rojos que tenía por
ojos brillando intensamente, las manos garfiudas
atrapando su sexo, la híspida pelambrera raspando por
todas partes su llagado cuerpo... «¿A quién llamó?» La
selva obscena que rodeaba el castillo de Herder, la
mirada clara del Vikingo, el traqueteante autociclo...
«¿Qué ponía allí...?» Y algo fresco chorreando por su
frente...
Repentinamente se encontró completamente
despierto, con los ojos fijos en la quieta figura de la
Princesa de los Mandriles, sentada sobre su pirámide
de almohadones. Los pebeteros de piedra exhalaban
nubes cada vez más densas de perfumes vegetales
quemados; la espada refulgente estaba en el suelo, al
lado de su martirizado brazo derecho...
Instintivamente, aun cuando sabía que era imposible,
que estaba atado con las irrompibles correas de cuero
crudo, hizo un movimiento para cogerla. Hubo un
chasquido y las correas cedieron... Permaneció quieto
durante un buen rato, mirando, como si no lo pudiera
creer, sus manos completamente libres. Se dio cuenta
de que los antebrazos, así como el estómago y el pecho
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