Page 429 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
la relumbrante arma... Le costaba coordinar sus
movimientos... A tentones, mientras la figura de un
pecho enorme, coronado por un ciclópeo pezón, surgía
de una pared, se abría en dos, dejando pasar un aro de
fuego, y a través de éste una bola de materia oscura y
más tarde un chaparrón de espesos grumos
verdinegros... a trompicones, colocó la mano sobre el
puño marfileño de la espada. Se sentía débil como un
gatito recién nacido. Levantó ligeramente el arma,
tratando de alcanzar las ligaduras de sus pies, y de
incorporarse al mismo tiempo. Sintiéndose mareado,
con profundas ganas de devolver, y como si perdiera
el contacto con el suelo, logró sentarse. Con las dos
manos, tras muchas pruebas, introdujo la hoja de la
espada entre los tobillos. Se cortó varias veces con el
filo, aguzado hasta lo increíble, pero al fin, consiguió
segar las ligaduras... Se deshizo rápidamente de los
restos de las correas de cuero, y trabajosamente, se
puso en pie... Los muros oscilaban a su alrededor...
como si se encontrase en una caja agitada por una
maquinaria externa... Avanzó a trompicones hacia la
vieja acurrucada sobre los almohadones, viéndola
como a través de una niebla, y zumbándole todavía los
oídos, con los miles y miles de preguntas... Alzó la
espada sobre su cabeza, sintiendo que pesaba un
quintal... la figura gris no se movió... dio dos pasos más
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