Page 428 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 428
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
estaban cubiertos por rojos verdugones, como
consecuencia de los golpes con la espada... pero apenas
sentía dolor. Por el contrario, le parecía que flotaba en
el aire, como si su cuerpo estuviera hueco, con una
sensación de euforia inexplicable... Los extremos de la
habitación se distorsionaban, tomando ángulos
extraños e indescifrables; las cortinas cambiaban de
forma, mostrando rostros inesperados... En una de
ellas se formó un bulto, que creció, creció, hasta abrirse
como un par de párpados, mostrando un gran ojo de
iris azul, que le miró con curiosidad, emitió un ruido
líquido y desapareció... La figura de la vieja, que
continuaba acurrucada, lanzando débiles gemidos, se
hinchó, sin perder su color gris, y se transformó en un
gigantesco pene elefantino levantado hacia el techo,
del que surgió un chorro violento de espeso líquido
escarlata...
De fuera llegaban los cánticos aún más fuertes,
mezclados con aullidos asesinos y gritos de dolor...
Lentamente, Sergio trató de coger la espada con la
mano derecha. Su codo tropezó con una copa de metal
que rodó cantarinamente, dejando escapar algunas
gotas de un líquido verdoso, de olor dulzón y
penetrante... Miró a la vieja. No se había movido.
Colocó la mano sobre el puño de la espada; se
equivocó, la había puesto sobre el suelo, a un palmo de
428

