Page 433 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 433

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               La  afilada  hoja  cortaba  ahora,  velozmente,  las

            ataduras  de  cuero  de  la  reja  de  bambú.  En  unos

            momentos cayeron al suelo dos barrotes, lo suficiente


            para que los prisioneros pudieran salir.


               —¡Sergio! —gritó Marta, apartando a los demás para

            salir la primera—. ¡Estás vivo! ¡Creímos que te habían


            matado ya!


               Sergio tuvo que apartar la espada para permitir que

            todo el impacto de la feminidad avasalladora de Marta

            di Jorse se abrazase a él, casi sollozando, cosa extraña...


               —Llevas un día entero fuera... veinticuatro horas... si


            no se me ha olvidado medir el tiempo... ¡0h; no seas tan

            serio!  Dame  un  beso,  animal.  Es  lo  menos  que  te


            mereces...  Sergio  la  besó,  sintiendo  que  lo  hacía

            sinceramente, con deseos, y sin que eso representase

            nada en contra de lo que verdaderamente sentía por


            Edy. «¡Pobre Edy! —pensó—. ¡Qué lejos estás! No sé sí

            volveré a verte...» Marta separó la boca de la suya y le


            cogió por los hombros, apartándole de sí, mirándolo

            con profunda atención... —Pero, ¿qué te han hecho?


               —Dejaos  de  tonterías  ahora,  tórtolos  —dijo  el

            Capitán Grotton, que estaba ayudando a salir a María


            Viborg—. Ya estamos todos fuera... Sergio, luego nos

            lo contarás todo... ahora hay que salir de estampida de

            aquí... Dime, Sergio... ¿qué es lo que hay por ahí?




                                                           433
   428   429   430   431   432   433   434   435   436   437   438