Page 138 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 138
mediación de ningún gobierno ni pacto entre ciudades.
Algunos se alistaban a título individual y otros
llegaban en grupos reunidos bajo el mando de algún
general de fortuna. Si no se les pagaba a tiempo tenían
derecho a retirarse, hecha esta salvedad, combatían con
tanta lealtad como los aliados y, en compensación,
estaban mejor entrenados porque habían elegido la
guerra como forma de vida, y la disciplina que se
seguía en sus filas era más estricta que la de las milicias
aliadas. Exceptuando, claro está, al batallón de Esparta.
Los mercenarios estaban divididos en nueve
batallones al mando de otros tantos generales,
coordinados por el macedonio Meleagro, que
respondía directamente ante Alejandro. En uno de esos
batallones, conocido como Lechuza por la cantidad de
atenienses que había en él, servían Demetrio y su
hermano mayor Euctemón, hijos de un fabricante de
escudos asesinado en los disturbios que habían
seguido a la caída de su ciudad en poder de los
macedonios.
3
El día 7 de gorpieo, tras las maniobras de la víspera,
era jornada de descanso para el batallón Lechuza.
Hacía calor, y la mayoría de los soldados
holgazaneaban a la sombra de los escasos árboles de su
sector, o vegetaban tumbados en sus tiendas sin
3 11 de agosto.
138

