Page 168 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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batallón y quería conocerlo por mí mismo. Parece más

            agresivo que el viejo filósofo.


                  Demetrio,  que  no  había  leído  a  Platón,  no


            comprendió. Alejandro se volvió hacia él.


                  —¿Tienes algo que ver con el, soldado?


                  —Es mi hermano, ¡oh, rey!


                  Alejandro los miró a ambos alternativamente.


                  —Es curioso cómo lo bello puede parecerse a lo que


            no lo es.


                  ¿Qué está haciendo tu hermano? Sócrates se pasó

            una  vez  dos  días  y  una  noche  meditando  sobre  una


            cuestión filosófica, pero no escribía nada. En cambio

            esto...


                  Alejandro se acuclilló al lado de Euctemón, señaló

            el símbolo del escudo y la lanza de Ares:


                  —El planeta Piroente.



                  Demetrio se dio cuenta de que el rey sabía lo que

            estaba  viendo.  Tenía  su  lógica,  pues  había  sido

            discípulo de Aristóteles y éste era autor de un modelo


            planetario  sumamente  complicado,  con  más  de

            cincuenta esferas celestes.


                  —¿Qué estás haciendo, soldado? Mírame cuando te


            hablo. Alejandro lo dijo en tono muy suave; pero, para

            asombro de Demetrio, Euctemón giró la cabeza y miró




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