Page 176 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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mejillas y el cerco oscuro de sus ojos, era evidente que

            había vomitado hasta el primer rancho que comió al


            ingresar en el ejército, pero en cuanto les vio puso la

            espalda recta y enderezó los hombros. El tío de Clea

            aún no había dado señales de vida.



                  —Ha  bebido  vino  como  para  vaciar  el  barril  de

            Diógenes —les explicó el comandante—. ¿Hacia dónde

            nos dirigimos?


                  Hermolao  señaló  hacia  una  masa  oscura  que  se


            destacaba de la línea de la costa.


                  —Es  el  Circeo  —dijo  Hermolao.  Tras  explayarse

            unos  minutos  en  la  explicación  mitológica  de  su


            nombre,             añadió—:               Cuando             lo       sobrepasemos,

            encontraremos una pequeña ensenada en el lado norte

            que nos resguardará del viento.



                  —No me gusta —dijo Sófocles—. Eso ya es territorio

            romano.


                  —¿Tan  lejos  estamos  de  Posidonia?  ¿Cuánta

            distancia nos hemos pasado? —preguntó Néstor.


                  —Cerca  de  mil  estadios.  Estamos  más  cerca  de


            Roma que de Posidonia —respondió Hermolao.


                  Néstor silbó entre dientes.


                  —Mal asunto. ¿Cómo vamos a regresar?


                  —Malamente  —dijo  Hermolao—.  Aunque  ya  ha





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