Page 344 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 344
desnudo con el arco empulgado para disparar. El
dibujo no era gran cosa, pero la perspectiva estaba tan
lograda que parecía que la flecha fuera a salirse del
escudo.
—Así que te dedicas a repartir amor entre los
enemigos, ¿eh, barbilindo? —le preguntó el capitán.
—Eros es mi dios protector, capitán. Hasta ahora ha
conseguido que ningún enemigo me ponga la mano
encima y que muchas mujeres se me pongan debajo —
añadió con una sonrisa bravucona.
—Pues qué bien. Ya puedes ir arrancándole esa
pintura de mierda a tu escudo griego de mierda. Aquí
no estamos para repartir amor, sino para repartir
miedo y muerte, ¿te enteras? Grilo, ¿has terminado de
una vez?
–Sí, capitán.
—Pues llévate a estos tres boquerones al pelotón de
Gorgo. ¡Y la próxima vez que los vea quiero que tengan
pinta de soldados de verdad!
El ríspido capitán volvió a ajustarse el taparrabos y
se sentó de nuevo bajo el toldo. Grilo hizo una seña a
Cérdidas y a los dos hermanos, y sólo entonces reparó
Demetrio en que a aquel hombre le faltaban tres dedos
de la mano izquierda.
Siguieron a Grilo, sorteando los vientos de las
344

