Page 345 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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tiendas, que estaban allí más juntas que en otros
sectores del campamento. Él les explicó que, cuando
cada compañía formaba en cuadro regular de dieciséis
por dieciséis, el pelotón al que les iban a asignar era el
quinto empezando por la derecha; si la unidad se
desplegaba a lo largo, en un rectángulo de treinta y dos
por ocho, se dividía en dos y formaba en las filas quinta
y la vigesimoprimera. En aquella unidad había dos
compañías, no una, y ellos estaban en la primera.
Leónato mandaba las dos. Y, por cierto, debían saber
que él, Grilo, era el ayudante personal de Leónato y
quien se encargaba de todos los asuntos
administrativos y de intendencia.
—Para cualquier problema, venid a hablar
conmigo. Cuando le molestan, el capitán tiene muy
malas pulgas.
—Y de las otras seguro que también tiene —
masculló Cérdidas. Demetrio soltó una carcajada.
Llegaron al lugar asignado a su pelotón. Allí se
levantaban dos tiendas alargadas de lona parda y otra
roja, más alta y de forma hexagonal.
—Ya estamos —dijo Grilo—. ¡Gorgo!
La cortina de la tienda roja se abrió y salió una
mujer. Demetrio pensó al pronto que era una sirvienta,
o tal vez la esposa o concubina del tal Gorgo, y que si
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