Page 341 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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cuantos pasos de ellos metiéndose con Euctemón, al
que dedicaban todo tipo de motes en los que los
conceptos «fealdad» y «torpeza» eran los ingredientes
principales.
Aparte de los niños, los mayores también les
dedicaban comentarios en dialecto macedonio. Las
armas de los hermanos los delataban como griegos,
tanto por la forma de los cascos como por el tamaño de
los escudos. A Euctemón le caían chanzas por su poco
garbo al andar, y Demetrio tuvo que escuchar
descripciones bastante gráficas de lo que muchos de
aquellos recios soldadotes harían con un efebo tan
guapo y de piel tan suave como él. Euctemón hacía el
mismo caso a los adultos que a los niños, o sea,
ninguno, y seguía haciendo sus gestos para triangular
y medir todas las alturas que veía. En cuanto a los
piropos a Demetrio, hubo alguno que incluso hizo
soltar una carcajada al estirado Lisanias. Él, por su
parte, no se molestó demasiado. Normalmente esas
groserías se les decían a los desconocidos; los
compañeros de unidad no se comportaban así con sus
camaradas, y si alguno pensaba hacerlo, Demetrio
sabía bien cómo defenderse.
Por fin llegaron al sector de la compañía a la que los
habían destinado. Allí había una tienda mayor que las
demás con un faldón levantado. Bajo aquel
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