Page 44 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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tres cosechas de excelente trigo. Pero su fertilidad no

            será eterna, y sus suelos acabarán agotándose igual que


            los de Babilonia. Es una tendencia, una ley inexorable:

            las tierras del este se consumen y envejecen año tras

            año. Sin duda la cercanía del sol las agosta. ¿Habéis


            visto cómo se encuentra Grecia en la actualidad? Platón

            ya observó que poco a poco se estaba convirtiendo en


            el  esqueleto  de  un  cuerpo  descarnado  por  la

            enfermedad.  Sin  embargo,  si  viajamos  hacia  el

            poniente,  los  bosques  del  Epiro  son  cada  vez  más


            frondosos,  y  dicen  que  si  se  cruza  el  mar  Jónico  las

            tierras del sur de Italia dan mejor pan y mejor vino que

            ningún rincón de la Hélade.


                  Lisanias  había  visitado  Atenas  en  verano  y  la


            recordaba  casi  deforestada,  surcada  de  torrenteras

            amarillentas y resecas. Sin embargo, las tierras altas de


            su Macedonia natal, que no debían estar mucho más al

            oeste  que  Atenas,  seguían  siendo  verdes  y  estaban

            cubiertas de prados, pinares y robledales. ¿Y qué decir


            de  las  impenetrables  junglas  de  la  India?  ¿No  se

            hallaban casi en el extremo oriental del orbe?


                  Pero  Alejandro  hablaba  con  tal  convicción  que  a


            Lisanias le era imposible dudar de sus palabras, y si le

            hubiera  dicho  que  el  sol  salía  por  el  oeste  lo  habría

            aceptado.


                  —Babilonia  es  el  símbolo  de  esa  decadencia  —



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