Page 45 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 45
insistió el rey—. Desde hace ya muchas generaciones el
flujo de los pueblos en la ecúmene ha venido desde el
oeste, donde las tierras conservan más vigor natural y
nutren a hombres más valerosos. Nosotros, miembros
de una raza más joven y enérgica que la persa, hemos
venido de Europa para conquistar la vieja Asia. Si
ahora nos dormimos en los laureles de nuestro triunfo,
¿quién nos dice que los bárbaros que moran en las
tierras vírgenes a poniente de nuestra patria no
vendrán a conquistarnos a nosotros? Del mismo modo
que Aquiles cruzó el Egeo para tomar Troya, que los
griegos colonizaron las costas de Asia Menor y que
nosotros hemos llegado hasta el Índico, otros pueblos
más jóvenes y pujantes que nosotros pueden venir del
oeste a saquear e incendiar nuestras ciudades y
sustituirnos como dueños del mundo.
Dueños del mundo, se repitió Lisanias. Sí, eso eran
los macedonios ahora. Al recordar que pertenecía a un
pueblo destinado a la grandeza, el joven enderezó aún
más los hombros. —¿Crees que se atreverían a hacerlo?
—dijo Ptolomeo—. Hasta aquí han llegado a rendirte
homenaje los embajadores de tantos pueblos
occidentales que ya ni me acuerdo de sus nombres.
–Iberos, tirrenos, celtas, latinos, tartesios, gétulos,
númidas —recitó Eumenes, contando con la punta de
los dedos—. Hasta los cartagineses han enviado una
45

