Page 440 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Gaugamela.
—En Gaugamela, el arma más poderosa de Darío
era la caballería —objetó Glaucias—. En cambio, los
romanos tienen una infantería muy sólida. Puede que
la misma táctica no sirva para todas las ocasiones.
—Según los arqueros cretenses, los romanos sólo
recurrieron a sus jinetes para desbaratarlos a ellos —
intervino Eumenes—. Para destrozar a nuestra falange
se bastaron con sus venablos y sus espadas.
—Entonces no penséis en Gaugamela, sino en
Queronea —dijo el rey, incorporándose—. Allí
derrotamos a lo más granado de la infantería griega y
al propio Batallón Sagrado de los tebanos. Esos
romanos no pueden ser mejores que los hombres a los
que había entrenado el gran Epaminondas.
—Pero has visto cómo... —objetó Alcetas.
—He dicho que no cambiaremos nuestra forma de
luchar. Que sean los adversarios quienes se adapten a
nosotros. Son ellos quienes deben temernos, porque yo
soy Alejandro y vosotros sois mis soldados. Lo que ha
ocurrido no ha sido más que una escaramuza.
—¿Una escaramuza? —dijo Meleagro en tono
incrédulo.
—Es cierto que hemos perdido a hombres muy
valiosos, y también un gran buque de guerra que ni
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