Page 458 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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padre en la conspiración, por lo que Alejandro había
despachado a uno de los Compañeros de confianza a
Ecbatana. Polidamante, el elegido, recorrió en diez días
más de cinco mil estadios y se ocupó personalmente de
la ejecución del veterano general que tantas victorias
les había brindado primero a Filipo y luego a él.
Desde entonces, Crátero había ocupado ante
Alejandro el puesto de Parmenión. Para demostrarle su
aprecio, en las multitudinarias bodas de Susa le había
dado la mano de Amastris, sobrina de Darío. Era el
único Compañero al que había concedido el honor de
emparentar con la realeza persa. Salvo el propio
Hefestión, claro, a quien había casado con Dripetis, hija
del Gran Rey.
A menudo, Lisanias se preguntaba si algún día
Alejandro lo galardonaría como había hecho con
Hefestión. Él era feliz de estar al lado del rey, un honor
con el que jamás habría soñado en Pela, y si los dioses
le hubiesen dado a elegir entre convertirse en sátrapa
de Egipto y apartarse de Alejandro o ser
metamorfoseado en perro, tumbarse al pie de su mesa
y comer los mendrugos de pan con los que se limpiaba
las manos, no lo habría dudado. Pero le habría hecho
feliz que le distinguiera con algún detalle de los que a
menudo había tenido con Hefestión, para que todo el
mundo supiera que Lisanias no era sólo el bello joven
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