Page 499 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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»Volviendo a los celtas, me han contado que hace
unos setenta años, conducidos por su jefe Breno,
invadieron el centro de Italia, llegaron a la propia Roma
y la saquearon. Sólo se salvó el Capitolio, su acrópolis
más sagrada, porque las ocas del templo de Hera
alertaron a los defensores con sus graznidos. Al final,
los romanos nombraron a un dictador, como suelen
hacer en las emergencias militares, y lograron expulsar
a los bárbaros, aunque éstos se llevaron un suculento
botín. Supongo que te halagará saber que te toman tan
en serio que ahora han designado a otro dictador para
enfrentarse a ti, un personaje llamado Papirio con
reputación de hombre expeditivo y brutal.
»La invasión de los celtas dejó una llaga en el
orgullo romano que aún supura. Desde entonces, se
juramentaron para que ningún invasor extranjero
volviera a plantar sus pies en la ciudad, y sus
descendientes han renovado ese voto. Como primera
medida, reforzaron las murallas de la ciudad y las
extendieron más allá del recinto sagrado al que llaman
pomerio. Pero, sobre todo, decidieron que entre ellos y
los futuros enemigos interpondrían otro tipo de
muralla, formada por pueblos y ciudades conquistadas
por la propia Roma que les servirían como colchón en
caso de guerra. Es evidente para cualquiera que los
conozca que su intención final es conquistar toda Italia,
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