Page 503 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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angina en el pecho.


                  —No es nada grave. Hipócrates ya escribió sobre

            eso. A veces, el diafragma y el corazón duelen no por


            enfermedad, sino porque, al recibir la sangre de todas

            las venas del cuerpo, son más sensibles a los disgustos


            y también a las alegrías. Estos últimos días has sufrido

            emociones terribles.


                  —¿Crees que es eso?


                  Néstor se encogió de hombros.


                  —No me convencen las teorías sobre los humores y


            no comprendo esa manía de echarle la culpa de todo a

            la  sangre.  Pero  lo  cierto  es  que  esos  dolores  que

            describe Hipócrates en La enfermedad sagrada se dan


            en mucha gente.


                  Clea  asintió.  Luego  se  volvió  hacia  Ada  y  la

            despachó con un gesto de la mano. Durante un instante


            pareció  mucho  menos  enferma  y  asustada,  pero

            enseguida  volvió  a  adoptar  la  expresión  de  niña

            compungida.


                  Néstor tragó saliva al oír los pasos de Ada, pero no


            se atrevió a volver la mirada por no cruzarla con la de

            la esclava. Oyó una puerta a su espalda; no era la que


            daba  al  patio,  sino  otra  practicada  en  uno  de  los

            mamparos  que  los  romanos  utilizaban  para  habilitar

            divisiones  en  sus  estancias.  Estaban  solos,  pero  con




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