Page 514 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 514

respondió:


                  —No. Por más que lo intento, simplemente no hay

            nada.  No  es  como  una  pared,  ni  como  un  conjuro.


            Simplemente es nada.


                  Clea se sentó en el lecho y, súbitamente pudorosa,

            se tapó el pecho con el cobertor.


                  —Seguramente te llevaron por la noche al interior


            del templo y te drogaron para que no despertaras hasta

            que apareciese la Pitia. Néstor se encogió de hombros.


                  —No  es  imposible.  Los  guardianes  del  recinto


            sagrado  juraron  que  no  habían  visto  nada  la  noche

            anterior,  pero  tal  vez  alguien  los  sobornó  o  estaban

            borrachos. Para el caso es igual: antes de Delfos yo no


            existía.


                  —Entonces,  ¿cómo  sabes  tantas  cosas?  Hablas

            griego y lo escribes, aunque sea de esa forma tan rara.Y


            sabes más que nadie de medicina.


                  Néstor se abrochó el cinturón.


                  —Y  a  veces,  cuando  me  enfado,  se  me  escapan

            palabrotas  en  un  idioma  que  nadie  más  que  yo


            entiende —dijo. Estuvo a punto de confesarle a Clea

            que  también  comprendía  el  latín,  pero  prefirió

            callárselo—. No lo sé. Es como si recordara todo lo que


            aprendí en mi vida anterior, pero nada de lo que viví.

            Ni personas, ni hechos, ni sitios: nada. Y sin embargo,



                                                              514
   509   510   511   512   513   514   515   516   517   518   519